23 placeres mochileros

Nunca imaginábamos que al empezar un viaje mochilero sin fecha de retorno, cosas tan normales como tener acceso a más de un enchufe o simplemente tumbarse en un sofá, se volverían lujos y nuestros pequeños placeres mochileros

Cuando empezamos a viajar, lo hicimos con un presupuesto diario entre 10 y 15€ por persona y día. Con lo que el confort no suele entrar en nuestro presupuesto y, a veces, tampoco la limpieza del lugar o acceso a servicios que para nosotros en Mallorca eran mínimos, como una lavadora. 

Así que, sin más, os presentamos nuestros 23 placeres mochileros.

1. Champú y gel gratis para poder rellenar nuestros botecitos

Los hostales para viajeros que más nos gustan son cuando los dueños también han sido mochileros, ya que entienden mejor que nadie las necesidades del viaje. 

Por eso nos encanta cuando en las duchas compartidas hay botes grandes de champú y gel, porque así aprovechamos y recargamos nuestros botecitos de 100ml. Así ahorramos dinero, no compramos plástico y lo podemos llevar en el avión.

2. Toallas gratis

En un hotel normal tener toallas no es nada especial, pero en un hostel de 2-3€ por persona y noche es todo un lujo

Cuando viajas con mochila al hombro que te den toallas no solo significa cortesía por parte del hostal, sino que también quiere decir que te vas a ahorrar limpiar tu toalla (normalmente a mano) y a veces incluso guardarla húmeda en la maleta.

Por lo que cuando vemos toallas, ¡se nos ilumina la cara!

Placeres mochileros
Toallas gratis ¡y limpias!

3. Manguerita del baño

Esto más que un placer mochilero es un cambio drástico en nuestras vidas, por lo menos en la mía (Alberto). Uno de los grandes descubrimientos que hemos hecho en el sudeste asiático y que importaremos a nuestra futura casa en Mallorca es la manguerita del baño.

Al principio me parecía antihigiénica, pero ahora no puedo vivir sin ella. Sencilla de usar, ecológica y lo más importante, 100% efectiva. Sin duda esta en el top 5 de las mayores aportaciones que este viaje ha hecho en mi vida.

4. Lavadora gratis

Quién nos iba a decir a nosotros cuando estábamos en Mallorca o en Bournemouth, que durante el viaje nos inflaríamos a limpiar a mano. Y cuando decimos inflarnos, queremos decir meses y meses de limpiar a mano. Esto no solo es un trabajazo que hay que hacer cada pocos días, sino que la ropa se nos estropea mucho más rápido. 

Así que lavadora es igual a tiempo y cuidado de la ropa.

En este caso, la lavadora gratis solo la hemos podido disfrutar cuando hemos hecho workaway.

5. Encontrar una tienda de ropa de segunda mano

Si una lavadora nos parecía un lujo, una tienda de segunda mano es lo más, ya que tanto lavar la ropa a mano, esta se desgasta más rápido. Y reponer las prendas de ropa que te faltan por céntimos de euro es uno de nuestros placeres mochilero

Placeres mochileros
En Kota Kinabalu, Malasia, encontramos una tienda de segunda mano enorme

6. Llegar a la parada y coger bus, tren, metro sin esperas

Si nos devolvieran todo el tiempo que hemos estado en paradas esperando horas y horas a que llegara el bus o el tren tendríamos un segundo viaje seguro. Es verdad que siempre vamos preparados con un libro, una baraja de cartas o cualquier entretenimiento para matar el tiempo, pero nada es comparable al llegar a una estación o parada y salir a los 5 minutos

Muchas veces esta es la diferencia entre un día larguísimo o un buen día.

7. Dormir todo el trayecto y despertarte al llegar

Al igual que es aburridísimo esperar en estaciones y paradas largo tiempo hasta que llegue el bus o el tren, también lo es hacer largos trayectos. Nosotros hemos aprendido y siempre intentamos hacerlos de noche, así nos ahorramos una noche de hostal

Pero cuando se trata de un viaje de 6,7 u 8 horas en pleno día, lo mejor que te puede pasar es dormirte y despertarte al llegar, y creednos que hay mucha diferencia entre dormir todo el trayecto o hacértelo despierto

8. Encontrar algo para hacer gratis (o tirado de precio)

Cuando viajas a un país lo más interesante para ver y/o hacer normalmente suele ser de pago. Como puedan ser monumentos, templos, museos, actividades, parques naturales… Y muchas veces las entradas son desorbitadas o se nos escapan del presupuesto por lo que nos quedamos sin entrar, y hay que buscar alternativas. Y para nuestra sorpresa estas alternativas muchas veces son mejores que las de pago.

Un ejemplo sería subir el Kheerganga en Himachal Padresh en India. Subir esa cima del Himalaya fue totalmente gratis y de lo mejor que hicimos en India y en todo el viaje. O la Rock Lion en Sigiriya, Sri Lanka, la entrada de esta son 5000 rupias (25€), mientras que justo enfrente tenían otra montaña por 500 rupias (2,47€), que encima tenía unas vistas hacia la Rock Lion perfectas.

Sigiriya Sri Lanka
Vistas desde Pidurangala a la Rock Lion en Sigiriya, Sri Lanka

9. Desayunos buenos y abundantes

Cuando te vuelves mochilero los placeres de tu día a día son llevar la vida que llevas, y no cualquier cosa que podamos comprar, por lo que cuando reservamos una habitación con desayuno incluido y este es increíblemente increíble, es lo más parecido a que nos toque la lotería. 

Hasta el momento los mejores desayunos que hemos tenido han sido en Sri Lanka, donde teníamos omelette, fruta, tostadas, café o té, dulces típicos de allí. Vamos, un buffet privado prácticamente, y esto, cómo no, es un auténtico placer mochilero.

10. Encontrar un WiFi que vaya rapidísimo

Tenemos un blog, Ana manda trabajos de diseño gráfico a España, y por último y no menos importante, por el gusto que da bajarte todas las temporadas de una serie en una sola noche, o un montón de películas. Así tenemos material de sobra para aeropuertos y momentos de quedarse tirao en la habitación. 

Vamos, que cuando encontramos un WiFi que va bien, lo fundimos.

11. Gastar los últimos billetes que te quedan para no gastar dinero de más al salir del país

Una cosa que hace todo el mundo sea mochilero o no, es guardar unos billetes y monedas de los países por los que se va pasando. Pero esto a veces puede ser un problema, ya que si no vas con cuidado, según va transcurriendo el viaje y vas visitando países, es fácil acabar con un quilo extra de monedas en tu maleta.

Por lo que salir de un país y haber gastado hasta la última moneda es otro de nuestros placeres mochileros.

12. Pedir al azar en un restaurante y clavarla

Si te digo Aloo Cachemira o Mee Goreng, siendo la primera vez que visitas la India o Malasia, seguramente te quedarás con cara de no entender nada. Pues esto es el pan de cada día cuando eres nuevo en un país. Así que, a veces, hay que probar a ciegas. A mí personalmente me encanta pedir algo sin saber qué pido y dejarme sorprender, la verdad que he encontrado cosas fabulosas al igual que también me he comido alguna que otra movida muy rara

Y también cuidado con dejarte aconsejar, la primera vez que comí en Malasia pedí al camarero que me recomendara algo y me trajo un arroz de color azul con polvos de pescado.

13. Llevar peso de más en la mochila y que no te cobren

Con el transcurso del viaje es normal acumular alguna camiseta de más o algo de material que te falta, o cualquier cosa que haga que tu equipaje pese más de la cuenta. El peso medio de las aerolíneas low cost es de 7kg, y a veces son muy estrictos, pero cuando llevamos la maleta a punto de reventar con 1 o 2 kilos (o 5) de más y no nos dicen nada, es un premio caído del cielo para nosotros y para nuestro bolsillo.

14. Que te den comida gratis en el avión

¡Qué baratos los billetes de compañías low cost y cuánta hambre pasamos en el avión!

Una de las ventajas de las compañías low cost es que suelen ofrecer los precios más bajos a la hora de coger un vuelo, pero al reducir el precio también reducen los servicios. Por eso es merecedor de estar en la lista esa comida gratis que ofrecen las low cost en contadas ocasiones.

15. Tener más de un enchufe en la habitación

2 personas, 2 ordenadores portátiles, 2 móviles, cámara de fotos, batería auxiliar y maquinilla de cortar el pelo. Por lo que cuando nos encontramos con un solo enchufe no salen las cuentas. Y tener que estar todo el rato: “Déjame el enchufe un rato a mí…” Y luego: “Déjamelo, ¡corre!, que se me acaba la batería”. Vamos, que nunca imaginábamos que más de un enchufe se volvería un placer mochilero.

16. Conseguir una habitación con aire acondicionado a buen precio (normalmente esa noche pasas frío)

Cuando viajas por países como la India, Sri Lanka o por el sudeste asiático, el calor es algo que que acompaña todo el viaje. Y a veces hemos pasado tanto calor que hasta el ventilador nos molestaba, ya que solo tiraba aire caliente. Por lo que, cuando encontramos habitación con aire acondicionado al mismo precio que otras sin, no lo pensamos dos veces. Todo un lujo.

17. ¡Una cama cómoda!

Viajar con un presupuesto muy reducido quiere decir hospedarse en el hostal más barato casi siempre. Y esto a veces lleva a tener que dormir en colchones que no son aptos para el consumo humano. A veces hemos dormido en camas tan malas que en vez de despertarnos descansados, nos hemos despertado incluso más cansados. Por lo que una buena cama es de lo mejor que puede ofrecernos un hostal barato.

18. Mosquitera en tu habitación de hotel

El antimosquitos se vuelve un elemento indispensable en tu mochila, ya que lo normal en países húmedos es que los mosquitos te acribillen de una manera inhumana. Por no añadir cuando duermes cerca de lagos y sitios por el estilo. En una misma habitación hemos llegado a encontrar arañas, hormigas, mosquitos, moscas, lagartijas… Por lo que una mosquitera puede marcar la diferencia entre una buena noche o una noche horrible.

19. Conocer gente con la que congenias durante tu viaje y volver a encontrarlos en otra ciudad u otro país distinto más adelante

Cualquier viajero estará de acuerdo con que una de las mejores cosas de viajar es la gente que conoces por el camino. En los hostales es donde más gente se conoce y a veces congenias con personas de manera increíble. Pero no todo tiene porque acabar ahí. Nos ha pasado unas cuantas veces, el coincidir con la misma gente en diferentes lugares de un país o incluso en diferentes países. Y esto obviamente es uno de los mejores placeres mochileros.

20. Conocer a alguien que te abra las puertas de su casa sin pedirte nada a cambio

Conocer normalmente occidentales en los hostales es un verdadero placer mochilero, pero cuando conoces a alguien local, que te invita a comer a su casa o que te lleva a ver sitios donde tú no podrías haber llegado, es la auténtica magia del viaje.

21. Pasarte todo un día entero encerrado en tu habitación de hotel con aire acondicionado viendo pelis y series

Viajar sin rumbo fijo es de las mejor decisiones que podíamos haber tomado en nuestra vida. Pero cada día haciendo excursiones, cogiendo transportes de un montón de horas y moviéndonos de aquí para allá, cansa. Por lo que hay días en los que solo apetece quedarnos en la habitación haciendo el vago y reponiendo energía. Y esto es un placer mochilero digno de estar en la lista.

22. Ducha con agua caliente

Prácticamente llevamos un año viviendo en verano. Visitando países muy calurosos y en los hostales normalmente no tienes la opción de agua caliente. Aunque muchas veces necesites de esa ducha fría para quitarte el sudor, nosotros somos de los que al ducharnos por la mañana o por la noche nos gusta templadita.

una ducha fría no siempre sienta bien

23. Tumbarse en un sofá

Y por último algo que nunca nos imaginábamos: ¡echar de menos un sofá! En más de un año y medio de viaje que llevamos solo hemos probado 1 o 2 sofás, por lo que cuando vemos uno que merezca la pena lo crujimos sin piedad.

Recuerdo el curso de Dive Master, que nos iban a poner una peli en un salón con muchos sofás, y durante esa semana solo fantaseábamos con las 2 o 3 horas que íbamos a pasar en esos sofás.

Y hasta aquí nuestros 23 placeres mochileros. Si te ha gustado este post no te olvides dejarnos un comentario o suscribirte y así, viajar con nosotros.

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